Alessandro
Vamos por Valeria. Finalmente voy a traerla de vuelta.
El auto avanza rápido por el camino que lleva a la cabaña, sin sirenas, en completo silencio. El detective va delante, y mi auto, con Matteo y dos patrullas más, le sigue.
Aunque trato de contenerme, no puedo evitar que mis piernas se tiemblen de impaciencia. Valeria está allí, en algún lugar dentro de esa cabaña m*****a, y la ansiedad me consume.
Matteo me observa de reojo, con una preocupación evidente.
—Tranquilo, Alessandro