Punto de Vista Maximiliano
Ambos estábamos destrozados con lo sucedido, quebrados de tanto amor que llevábamos dentro, y que no podíamos utilizarlo como arma para combatir el sufrimiento.
Llegamos a la habitación, me miré fijamente al espejo y por un momento me desconocí, el gran Maximiliano Ferrer estaba convertido en un harapo viejo, con una cara llena de ojeras, una barba hecha mierda, y un corazón completamente destruido por idiota.
¡Sí! Por idiota, porque por mi desconfianza pasé unos ter