La madrugada cubría el océano con una calma casi irreal.
El yate avanzaba lentamente sobre las aguas oscuras mientras el sonido suave del mar envolvía cada rincón de la embarcación.
Dentro de la habitación principal, únicamente la tenue luz de la luna iluminaba parcialmente el lugar.
Sebastian permanecía despierto.
Acostado sobre las sábanas desordenadas, observaba en completo silencio a la mujer dormida entre sus brazos.
Renata descansaba apoyada sobre su pecho.
Su respiración era suave.
Tranq