Capítulo 7. Boston bajo la nieve
El invierno en Boston no era como el invierno en Bulgaria. Allá, el frío llegaba con dignidad: lento, silencioso, envolviendo los campos en una manta blanca que invitaba al reposo, al fuego en la chimenea, a las historias contadas en voz baja. Aquí, el frío era agresivo. Cortante. Impaciente. Caía en ráfagas heladas que azotaban la piel como látigos invisibles, mientras la nieve, densa, húmeda, implacable, se acumulaba en las aceras en montículos grises y sucios, como si la ciudad misma rechaza