CAPÍTULO 87
Bianca
No sabía cuánto tiempo había pasado encerrada en ese cuarto. Los días se habían convertido en una masa informe de sombras y silencios, interrumpidos solo por el rayo de luz que se filtraba entre las cortinas y el sonido metálico del cerrojo. Mi cuerpo se sentía liviano, casi etéreo, como si el hambre estuviera devorando no solo mis músculos, sino también mi voluntad de pertenecer a este mundo. La habitación de Jaxson, que alguna vez imaginé como nuestro santuario, se había tr