CAPÍTULO 5
Jaxson
Estaba sentado a la cabecera de una mesa lo suficientemente larga como para sentar a doce personas, pero esta noche solo estaba preparada para dos. Había supervisado cada detalle con una obsesión que rozaba la locura. Los cubiertos de plata estaban alineados con precisión milimétrica; las copas de cristal brillaban bajo la luz tenue de la araña de techo; y el centro de mesa, un arreglo bajo de camelias blancas, despedía un aroma sutil y limpio.
Pero lo más importante era la co