CAPÍTULO 123
Jaxson
Ver la angustia en los ojos de Bianca era algo que me quemaba las entrañas más que el peor de los venenos. Desde que Marcus apagó la tableta en la biblioteca, el silencio que se había instalado en la suite principal era espeso, asfixiante. Mi esposa, la mujer que se había plantado con un arma en el vestíbulo para salvarme la vida, la reina que había gobernado Obsidiana con puño de hierro mientras yo estaba en coma, ahora miraba por el ventanal de la finca con una vulnerabili