Cuando llega a la oficina donde trabaja Víctor, Marina es recibida por la visión de Katrina justo en la entrada. La excompañera de trabajo, con su postura altiva y mirada evaluadora, no pierde tiempo en acercarse, cargando consigo un aire de superioridad forzada.
— Qué sorpresa verte por aquí —dice Katrina, con un tono de voz que apenas disimula la falsedad. La sonrisa en sus labios parece más una máscara que un gesto genuino.
Manteniendo la postura firme, Marina se niega a intimidarse. Sin rod