Es de madrugada cuando el autobús finalmente se detiene frente al resort en las montañas. La oscuridad envuelve el lugar, pero Marina logra percibir la belleza del entorno.
Sávio se aleja por un momento y, cuando regresa, dice sonriente:
— Ya tengo la llave de nuestra habitación.
Sin demora, toma la maleta de sus manos, asumiendo el liderazgo mientras comienza a caminar hacia un pequeño sendero, indicándole que lo siga.
Mientras avanzaban hacia los aposentos, Marina notó que el hotel ofrecía al