El comedor de la empresa estaba decorado con elegancia discreta. Las paredes de tonos neutros estaban adornadas con arte contemporáneo, y las grandes ventanas ofrecían una vista espectacular de la ciudad. La mesa larga estaba dispuesta con exquisitos platos, listos para el almuerzo que estaba por comenzar.
Valeria se sentó entre Daniel y Mateo Serrano, mientras que Beatriz y Alejandro tomaron sus lugares en el extremo opuesto de la mesa. La conversación comenzó con temas triviales, pero rápidam