Valeria asintió, agradecida por el apoyo de todos. —Haré todo lo posible por estar a la altura de sus expectativas, —respondió con determinación.
Daniel, percibiendo la ligera tensión en el ambiente, decidió suavizar la situación. —Bien, ahora que estamos todos aquí, ¿por qué no nos sentamos y empezamos? —Sugirió con una sonrisa relajada.
La sala de juntas, con su larga mesa de cristal y sillas de cuero negro, les ofrecía un entorno perfecto para la discusión que se avecinaba. Todos tomaron asi