—¿Por qué?, como, tu ideaste algún plan, espera ese es tu secreto oculto —exigió Daniel, sus ojos fijos en ella, como si con su mirada pudiera extraer toda la verdad que ella escondía.
—No, no hice nada para separarlos el destino lo hizo, y no es ese el secreto ¡Nunca lo sabrás! —replicó Margarita, cerrando la discusión con una fuerza inquebrantable.
Alejandro se pasó las manos por el cabello, exasperado, mientras observaba la situación.
—Ya basta. No quiero seguir hablando de esto —dijo, su to