Valeria se acomodó con más placer en el sofá, el olor de la comida fresca invadiendo sus sentidos y ayudando a despejar la nube de fatiga que la envolvía. Alejandro se sentó cerca, su presencia tanto tranquilizadora como incómoda, un contraste marcado con el tumulto emocional que Valeria había vivido.
A medida que Valeria tomaba un bocado de su desayuno, Alejandro no podía apartar la mirada de ella. A pesar de sus esfuerzos por mantenerse profesional, su mirada se volvía cada vez más intensa, c