La mujer miró al hombre que se le acercó con mucha desconfianza, era muy poco el dinero que debía pagar por un viaje así, ella iba a protestar y a rechazar la propuesta cuando un hombre alto bien vestido se acercó a ellos.
—El tiempo está emporando cada vez más — dijo al llegar a ellos – dígame si nos vamos o no. Me urge estar en Londres.
La joven embarazada miró a los dos hombres y frunció el ceño. Al parecer el destino le estaba sonriendo y estaría esa misma noche en Londres.
El hombre miró a