Dos semanas necesitó Karen para dejar en su casa a su padre y al cuidado de una buena vecina. Y llegó el día para presentarse al trabajo y su corazón mantenía una danza que no podía controlar por mucho que ella quisiera. Durante esas dos semanas Gabriel estuvo pendiente de cada una de sus necesidades al igual que las de su padre.
—Debo reunir el dinero para esa cirugía— murmuró pensativa mientras que camina hacia la entrada de la empresa. Y sus ojos se abren grandemente al ver a su hermana Celi