En la pequeña sala de espera de cuidados intensivos se encuentra una pareja que se mira a los ojos. Él estaba confundido por estar ahí y ella sorprendida y halagada por su presencia.
—Ve a casa. Duerme unas horas, date un largo baño y come algo — ordenó el hombre.
Ella solo abrió la boca para protestar.
—Karen, ¡es una orden! — la voz del hombre no aceptaba discusión— si te enfermas...entonces ¿Quién lo cuidará?
Ella frunció el ceño. Sus palabras tenían fundamento, pero no podía darse ese lujo