Al llegar el transporte Karen solo suspiró embargada por la tristeza y subió. Había llegado la hora de ir al lugar de encuentro con el dolor y la decepción del fracaso de uno de sus seres más amados. Durante todo el camino para llegar a la universidad solo pensaba en aquella mirada llena de odio y cómo se sintió tan apabullada con su imponente presencia y estatura.
El hombre era supremamente alto y muy atractivo que la hizo sentir algo extraño- suspiró con nostalgia- aunque se veía como enfermo