El amanecer tiñe el horizonte de un tenue anaranjado, pero Einar apenas ha dormido. Sentado en su oficina, con una copa de licor en la mano, repasa mentalmente los eventos de las últimas semanas. La imagen de Lía llena sus pensamientos, su mirada desafiante, su sonrisa suave, y la inexplicable calidez que siente cuando está cerca de ella.
La puerta se abre lentamente, y Ragnar entra con cuidado, consciente de que el humor de Einar es tan volátil como una tormenta.
— ¿Estás bien, Einar? —pregunt