El aire en la residencia principal de la manada está cargado de tensión. Einar camina de un lado a otro en su oficina, sus pasos firmes resonando contra el suelo de madera. Las palabras de Lía en el jardín siguen repitiéndose en su mente: “Quiero poder elegir, Einar.”
Su mandíbula se tensa mientras golpea la superficie de su escritorio con el puño. ¿Cómo podía siquiera considerar dejarlo? Ella no lo entiende. Él no es un hombre cualquiera, no puede permitirse perder el control, y mucho menos pe