Silas.
Los preparativos estaban listos y mi madre había sido enterrada de imprevisto. Le dejé varias flores amarillas en su tumba, eran de sus favoritas.
No me afectó demasiado, porque a ella la perdí el día que murió mi padre… una parte de ella murió con él, esa parte que la mantenía cuerda.
—¿Q-qué fue lo que pasó exactamente? —preguntó Silvana, venía con su pareja.
—¿No me vas a presentar a tu noviecito? Y lleva días viviendo aquí —Me crucé de brazos, divertido.
Ella me golpeó el brazo