La noche era perfecta para una cena importante. Vanessa bajó las escaleras de la casa con un vestido que realzaba cada curva con elegancia, su cabello caía en suaves ondas y sus labios tenían un sutil brillo. Nico, su fiel compañero, empezó a ladrar emocionado al verla, como si quisiera anunciarle a Alexandro lo espectacular que se veía.
Alex, que esperaba junto a la puerta, se quedó sin palabras. Su mirada recorrió a Vanessa con una intensidad que la hizo estremecer. Respiró hondo, intentando