Jefecito le entregue su ropa enfermera.
¿No puedes hacer nada bien?.
No me dejo entrar, lo intente, ¡No puedes culparme!.
Arrojó lejos el móvil, solo tenías que entregar la ropa y faltaste Sharp.
Toc, toc…
—Deja la ropa en la puerta y retirate.
Sumerjo mi cuerpo en la tina, el agua caliente relaja los músculos.
Clic.
—Natasha, ¿Cómo conseguiste esa ropa?. —Exasperado me levanto. Ella se sonroja y abre su camisa. —¡Tus malditos juegos no funcionan conmigo!, ¡Sal de aquí!.
—Pero disfrutabas tanto