Golpeó el volante frustrado.
—¡Carajo!. —Aparco el auto donde veo un espacio. Cierro la puerta de un golpe.
Mi corazón está agitado, no estoy preocupado por ella.
Camino hacia la sala, solo escucho el ruido de mi respiración.
Lisa está sentada en el suelo, ¿Qué hace ahí?.
—¿Cuánto tiempo vas a estar asi?.
—Yo…
—Levántate del suelo —ordenó con impaciencia. Ella me mira y no hace nada, sostiene sus rodillas. —Lisa Byrne.
—Mis pies están entumecidos y yo…
—¡¿Qué?! —pregunto molesto al ver que