Mundo ficciónIniciar sesiónUna terrible cadena de mal entendidos marco el fin del primer dulce y amargo amor. Emanuel abandono el país... Lisa se sintio traicionada por él. Él no dijo una palabra, ella tampoco hablo. 5 años despues se volvieron a reencontrar. Él necesita una asistente. Ella necesita dinero. Él quiere venganza. Ella no tiene tiempo. Emanuel creé que gano. Lisa no tiene nada que perder.
Leer másGolpeó el volante frustrado. —¡Carajo!. —Aparco el auto donde veo un espacio. Cierro la puerta de un golpe.Mi corazón está agitado, no estoy preocupado por ella.Camino hacia la sala, solo escucho el ruido de mi respiración.Lisa está sentada en el suelo, ¿Qué hace ahí?. —¿Cuánto tiempo vas a estar asi?.—Yo…—Levántate del suelo —ordenó con impaciencia. Ella me mira y no hace nada, sostiene sus rodillas. —Lisa Byrne.—Mis pies están entumecidos y yo…—¡¿Qué?! —pregunto molesto al ver que ni lo intenta. Extiendo mi mano para ayudarla.—No me levantaré. —Baja la cabeza como un niñato que hizo algo mal. —Lo siento, esperaré aquí a Roxi.—¡¿Tienes algo dentro de tu cabeza?!, no lo repetiré dos veces Byrne. Sus piernas temblaban y temblaban. —¡¿Por qué lloras?!.—... —Vacila, no sale una palabra de su boca.Entrecierro los ojos. —Ven aquí.Ella baja su cabeza, camina hacia mí, sujetó su cintura obligándola a sentarse. Miró su diminuta espalda, no para de temblar.—¿Comiste algo?.—No
—Hay demasiado tráfico. —Thunder me ignora. ¿Eso quieres?, ya no hablaré contigo, ya no me queda dignidad para intentarlo, es la novena vez que no tengo respuesta. Miro por la ventana, largas filas de autos es todo lo que hay. —1 p.m es el peor horario, ¿No?. —Él golpea el volante, ¿Está irritado?. Bien, no tengo dignidad, ¿Feliz?. Miro el techo del auto, ¿En qué momento comenzó esto?, ¿Desde cuando el silencio me resulta incómodo?, cuando era más pequeña me agradaba el silencio o eso creía porque probablemente lo único que quería era escapar, solo podía esconderme e imaginar una realidad feliz, más calidad, que mi familia no era tan mala en realidad. Con 20 años todavía no logró entender a mi madre. ¿Por qué soportar a un hombre como él?, mi madre es muy hermosa, merecía a un hombre mejor, yo realmente esperaba que se convirtiera en un buen padre y, ¿Qué hizo?, llevó a su amante a nuestra casa, ellos se revolcaron en la cama de mi madre mientras mi madre aprendía a vivir en oscurida
Ella mordía con fiereza sus labios, esta avergonzada, introduzco mi lengua dentro de la boca de Rosela.¿Te sientes humillada?, recién estoy empezando, quiero que me ruegues para subirte encima, que te arrastres a mis pies.Rosela con torpeza intentaba desabotonar la camisa, detengo sus manos. —Atiende mi cuerpo. —Rosela se arrodilla extasiada y ruidos obscenos era lo único que sé escuchaban en el auto. —Lisa, Arhs, omm —Tú…—¿Qué harás para divertirme?. —Sus ojos se llenan de lágrimas, baja su rostro mira a Rosela que le sonríe victoriosamente. Abre la boca, pero no sabía qué decir. Sujeto su nuca y nuestras lenguas se enrollan, la parte inferior de mi cuerpo se emociona al igual que Rosela que trabaja más duro. Quiero arrojarla del auto y devastar a Byrne. Ella intentaba igualar mi ritmo pero era inútil, entre más lo intentaba más quería engullir su ser. Sostengo su cola de caballo que está a medio paso de desaparecer, sus cabellos rebeldes se esparcen en su rostro rojizo, bajó m
Intento no llorar. Mi garganta se siente apretada, por un momento pensé en escapar pero sé que no puedo hacerlo, bajo mi cabeza avergonzada, solo puedo esperar su juicio. Un juguete se puede compartir mientras su dueño acceda.—Lo lamento Bob pero como lo he dicho anteriormente, este es mi juguete, —sujeta mi barbilla, sus ojos verdes son bonitos pero no tanto como los de él — detesto compartir mis cosas.—Mocoso, entonces que tal una apuesta, si ganó me llevo tu juguete.Sujeto la manga de su traje, por favor no lo hagas.—¿Qué ganaría?.—El nuevo casino asociado a Hell, te daré un 10% de acciones.—Mi juguete es más valioso. —Suspiro, él lo rechazará. —Si apuestas un 40% acepto.—¡Ja, Ja, Ja!. Tienes ambición, me agrada, si me ganas te daré un 30%, no porque tu juguete lo vale. —Sus ojos recorren mi cuerpo, el desprecio está escrito en su rostro. —Es por tus agallas, me recuerdas a alguien. Su voz parecía un poco triste.—No seré cortés.—Por eso me agradas. Vamos.Su comentario se
Último capítulo