—Cariño, ¿Ocurre algo?.
—Nada mamá, ¿Quieres que acomode tu almohada?.
—No está… —Me acerco a ella y con cuidado la arregló, lo mejor siempre es ignorar la negativa de mi madre, no es una persona que suela recibir ayuda, a pesar de todo a ella no le importa a pesar de que la necesita.
—Listo.
Mi madre suspira. —Tienes que comer.
—Todavía puedo esperar, recién son las 1 p.m, comeré luego.
—Come ahora.
—Lo haré luego. —Me siento, me duelen demasiado las piernas.
—Lisa, ¿No me dirás lo que ocurre?