El silencio se adueñó de la habitación. Por mucho que Amira lo deseaba, no podía apartar los ojos de la figura de Lewis. Cada una de las sensaciones físicas que ella experimentaba con Lewis la asaltaban en aquel momento con más fiereza que nunca. ¿Por qué era él el único que le hacía latir el corazón de aquella manera y que temblara como si tuviera fiebre?
Aquel hombre la había utilizado para sus propios fines. Estaba claro que no le importaba que ella pudiera perder su trabajo por aquella aven