Hannah miró al guardaespaldas y luego volvió la vista hacia Nora.
—Esto es lo más cerca que estaremos de estar a solas —dijo con frialdad—. Lamentablemente, no confío ni en ti ni en tus intenciones.
No había forma de que se quedara a solas con aquella mujer. Solo podía imaginar sus intenciones, y ninguna le daba buena espina.
Era perfectamente capaz de defenderse si ella intentaba agredirla, pero no iba a arriesgarse cuando el bienestar de sus bebés podía verse comprometido con un solo movimie