—Ethan… —comenzó, sin estar segura de qué era lo que quería decir. Su mente estaba completamente en blanco.
Él se mantuvo callado.
El silencio entre ambos se volvió cada vez más denso mientras la tensión crecía.
Naomi podía escuchar el sonido de su propia respiración en el silencio del laboratorio.
Ethan no apartaba los ojos de ella. Su mandíbula estaba tensa y su mirada era intensa, casi oscura, como si estuviera luchando contra algo.
El corazón de Naomi empezó a latir con más fuerza. No era