Colton besó el dorso de la mano de Piper con una suavidad que contrastaba con la intensidad que bullía bajo su piel.
El día anterior había acudido al médico para su revisión periódica. En las últimas semanas su recuperación había sido notable, y el doctor le confirmó lo que estaba esperando escuchar: ya no era necesario regresar. Oficialmente, estaba completamente recuperado.
El momento no podía haber sido más oportuno. Anticipando aquella noticia, Colton había planeado un fin de semana en una