Intentó alejarse de aquel tipo cuanto antes, pero apenas se dio la vuelta él la sujetó de la muñeca con demasiada fuerza. Hizo una mueca de dolor mientras el miedo solo crecía. A pesar de que la fiesta estaba a rebosar, no había nadie en esa zona del pasillo. La música sonaba lejana, como si estuviera en otro mundo. No había nadie que pudiera ayudarla.
Miró al hombre, intentando lucir segura.
—Suéltame —ordenó con voz dura y tiró de su mano sin ningún resultado.
—Oh, preciosa, vamos a divert