Thiago soltó un suspiro.
—Supongo que ha llegado el momento de contarte —dijo—. Después de que te marchaste por tu doctorado, Alice solía aparecer en los lugares en los que yo estaba. Un restaurante, en algún bar con mis amigos. Al principio, parecía que era casualidad, pero pronto comencé a sospechar que quizás no lo era.
—¿Te estaba siguiendo?
Su hermano soltó una risa seca.
—¿Loco no? Aunque se veía demasiado triste, decidí pasarlo por alto. Era la tercera o quizás cuarta vez que nos enco