Hannah se acercó a la puerta al escuchar un par de golpes. Tomó aire antes de abrir, preparándose mentalmente para lo que venía. Luego enderezó la espalda y dibujó una expresión serena en el rostro.
—¡Vaya! Te ves asombrosa —dijo Hunter, dándole un vistazo rápido.
Hannah sonrió por cortesía. No había nada inapropiado en el comentario, pero le hizo sentir un ligero cosquilleo de incomodidad que intentó ignorar.
—Gracias. Tú también te ves muy bien.
Hunter llevaba una camisa azul oscuro y pantalo