Hannah reaccionó casi de inmediato y empujó a Hunter con ambas manos.
—¡¿Qué demonios te sucede?! —su voz salió llena de furia.
Miró a los lados para comprobar si alguien los había visto. Estaban en uno de los extremos de la discoteca, en un apartado, junto a la pared; la tenue luz no lograba iluminar la mesa por completo, y para cualquiera que los hubiera visto desde la pista de baile no eran más que dos sombras. Claro que eso no servía de consuelo si alguien ya los vigilaba con una cámara en