Ethan entró en casa y encontró a su padre en la sala, hablando por teléfono con una sonrisa en el rostro. Apenas lo vio, aquella expresión desapareció y fue reemplazada por una dureza que ya no le sorprendía.
Su padre seguía furioso por lo que le había hecho a Naomi.
A diferencia de él, su padre no había dudado ni un solo segundo de ella.
Eso solo lograba avergonzarlo más.
—Tengo que dejarte, hija. Cuídate y llámame si necesitas algo.
Ethan se detuvo de inmediato.
—No cuelgues —dijo al darse cu