Naomi se echó agua en el rostro y luego se enderezó despacio. Permaneció unos segundos con las manos aferradas al borde del lavabo y la mirada fija en el espejo, respirando hondo una y otra vez.
Esperaba que no todo el embarazo fuera así.
Los dolores habían estado relativamente bajo control, pero las náuseas seguían despertándola temprano y aparecían en los momentos más inesperados, como si su propio cuerpo se hubiera propuesto recordarle constantemente que nada volvería a ser como antes.
Cuand