Thiago se inclinó despacio y apoyó su frente contra la de Maya, sosteniéndole la mirada. Había tantas emociones en sus ojos, pero, al menos, la preocupación había desaparecido.
Maya había estado sola durante demasiado tiempo y le dolía todo lo que había vivido.
Sentía una necesidad casi instintiva de protegerla de todo lo que pudiera hacerle daño. Quería convertirse en su escudo, impedir que algo malo le ocurriera a ella o a Zak. Era una sensación completamente nueva para él.
—Si vuelves a nec