—¿Maya? —insistió Thiago, poniéndose tenso ante el silencio—. ¿Estás allí? ¿Sucedió algo?
—¿Podrías venir por nosotros al centro comercial? Yo... Acabo de ver a Byron...
Thiago reconoció el nombre de inmediato.
—Voy para allá. —Sin perder un segundo, se puso de pie y salió de su despacho—. Llegaré tan pronto como pueda. ¿Él te dijo algo?
—No. Ni siquiera sé si nos vio antes de entrar a la sala de juegos.
—¿En qué parte del centro comercial están?
—En la sala de juegos. —Maya le dio las indicaci