Hannah debería estar repasando sus líneas, pero su celular con el audio de sus guiones estaba abandonado sobre la mesa pequeña. Frente a ella, la pantalla de la tableta reflejaba los titulares del día.
No habían sido dos ni cuatro los paparazzis esperándolos a la salida del restaurante.
No.
Habían sido al menos media docena, y los flashes los habían recibido como una ráfaga cegadora, mientras les lanzaban un montón de preguntas casi todas al mismo tiempo y difíciles de entender. Apenas había