Hannah sonrió con picardía lista para comenzar con la siguiente parte del guión.
—Vamos, no me digas que no lo has notado —bromeó, volviéndose hacia Teo. Fingió mirarlo con devoción—. Es… —hizo una pausa dramática— perfecto —soltó en un suspiro.
El público reaccionó con un murmullo de aprobación, como si secundara sus palabras.
—Y no hablo solo de ese rostro que parece sacado del sueño de cualquier mujer, ni de esos espectaculares abdominales que han ocupado más de una portada. Me refiero tam