Sebastian sonrió con una satisfacción que iluminó su rostro habitualmente serio. —Tengo muchas ganas de ver el resultado final, Adeline. Pero basándome solo en este diseño preliminar, mi instinto me dice que eres la indicada. Mañana mismo le pediré a mi secretaria que redacte el contrato y lo firmaremos oficialmente. El proyecto es tuyo.
Adeline lo miró un poco sorprendida, parpadeando ante la celeridad del asunto. —¿Ni siquiera tenemos que pasar por el proceso de licitación? ¿No habrá quejas de