Por Elizabeth
Me asombré mucho cuando Ricardo me ofreció la presidencia, aunque dadas las circunstancias, hasta lo entiendo.
Antes habíamos bailado con Gonzalo, vi cuando se acercó a la orquesta y cuando comenzaron a sonar nuestros temas, me embargó una sensación rara, de pena, de melancolía y al instante lo tuve delante mío, me invitó a bailar y me pareció una locura, pero accedí.
Fue nuestro momento, me dijo que me amaba, que lo perdone…y me besó.
Parecía todo una puesta en escena por el 33 %