Por Gonzalo
Llegó el momento de viajar, Mati estaba feliz.
Parecía que supiera el propósito principal de nuestro viaje.
Estábamos en el aeropuerto y noté como muchos hombres miraban a mi mujer, despertaba deseo, sin exponerse, esa sensualidad era innata en ella.
Es la mujer que amo y es mi mujer, caminar a su lado es estar acompañado, cuidado, mimado, respetado.
Si no estoy con ella, la tengo que soñar cada noche, eso es innegable, es sentir frío en brazos desconocidos, es estar perdido, es ech