Regina me mira como si estuviera loca y me responde como si yo estuviera equivocada.
—Debe ser una broma, no lo creo del doctor Malory.
—¿Lo ves aquí?— indico la sala, estoy molesta, furiosa y no con él, sino que conmigo por ser tan idiota y caer como una tonta enamorada.
—¡Cálmate, por favor! Escúchame, esto debe ser un error, de verdad que no creo que el doctor ricitos te hiciera algo como esto.
—¡Basta! No quiero saber de él.
Corro hacia mi habitación y me encierro con seguro, no quiero nada