Sin necesidad de cambios, tú eres el jefe.
No he parado de llorar, Regina ha hecho hasta lo imposible por calmarme y no lo ha logrado. Mi niño, mi bebé, esto no podía ser cierto, Val me lo dijo estaban todas las condiciones.
¿Sería verdad que no lo logró?
-Señorita, por favor. Tranquilícese, eso no le hace bien al angelito.
-Lo intento, Regina, pero este dolor que tengo dentro no se calma con nada.
-Señorita, lo sé, pero le aseguro que eso no es así, esperaría a que ellos aparecieran, pero creo que es momento.
Con cuidado saca un pequeñ