Que sea lo que tenga que ser.
Ver a mi cuñado con cara de espanto al notar la presencia de Ovidio Konikov en la sala no tiene precio, ya estaba con cara de loco por la interacción de todos esos hombres tatuados y que conocían el bajo mundo como la palma de su mano y en cierta forma, lo entendía.
Mi familia me crió lejos de este mundo y al morir mis padres y yo desaparecer nunca tuve que verlo ni menos aceptarlo.
Lo que estaba pasando con Gia era un ejemplo de lo que yo viví después de saber la verdad, aunque jamás recuperé