La abuela me observó con una calma que resultaba casi irritante cuando dije que quería hablar con Adrián, como si mi petición no fuera más que un detalle menor dentro de algo que ya estaba completamente decidido.
—No hay necesidad de hablar con él —respondió con tranquilidad—. Todo se resolverá en la boda.
Parpadeé, incapaz de creer lo que estaba escuchando.
—¿Cómo que no hay necesidad? —repliqué, sintiendo cómo la incredulidad se mezclaba con la frustración—. Es el padre de mi bebé… y el hombr