El día de la mudanza llegó demasiado rápido.
Apenas había dormido la noche anterior. Empaqué cajas hasta tarde, tratando de no pensar demasiado en lo que significaba dejar ese apartamento. Ese pequeño lugar había sido mi primer hogar real como adulta, el lugar donde había imaginado una vida completamente distinta.
Una vida que ya no existía.
Laura fue la única que pudo venir a ayudarme.
Sandra había prometido apoyo moral por mensajes dramáticos, pero Laura apareció puntual con café, guantes de