—¿Estás embarazada?
—¡No!
La respuesta salió de mi boca tan rápido que incluso yo me sorprendí.
Laura no se movió.
Seguía apoyada contra la pared del baño con los brazos cruzados, mirándome con esa expresión de hermana mayor que claramente no se estaba creyendo nada de lo que decía.
—No estoy embarazada —repetí mientras me lavaba las manos otra vez—. Solo tengo retraso por el estrés.
Laura levantó una ceja.
—Mucho estrés.
—Sí.
—¿Y las náuseas?
—Algo me cayó mal.
—¿La comida china?
—Exacto.
Laur