La noche avanzó más rápido de lo que esperaba.
Entre copa y copa, Adrián y yo terminamos riendo más de lo que habría imaginado posible cuando subimos al yate. Bailamos varias veces, conversamos con algunos invitados y hasta hicimos bromas sobre lo absurdamente elegante que era todo el evento.
Era extraño.
En la oficina nuestras conversaciones duraban segundos.
Aquí… parecía que nos conocíamos desde hacía años.
En algún momento escapamos del ruido de la fiesta y caminamos hacia la parte más tran