El primer día en la mansión Castellanos empezó antes de que el sol terminara de salir.
No porque yo quisiera.
Sino porque alguien decidió que así debía ser.
—Aquí no dormimos hasta tarde —fue lo primero que dijo la abuela cuando bajé a desayunar, sin siquiera mirarme directamente—. Las personas sin disciplina no duran mucho en esta familia.
No respondí porque sabía que no era el momento de hacerlo, pero eso no significaba que no hubiera entendido perfectamente lo que estaba pasando, porq